¿La Navidad más triste de Puerto Rico?

Tres meses después del devastador huracán ‘María’, algunas zonas de la isla siguen sin recuperarse

¿La Navidad más triste de Puerto Rico?

La Navidad es una época asociada a la abundancia, la felicidad y la luz, pero en Puerto Rico no pueden decir lo mismo, pues, aunque el huracán ‘María’ ya suena lejano, sus consecuencias todavía se sienten muy cercanas. Este territorio asociado de Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, vive una situación más propia de una nación tercermundista y no parece que ésta vaya a mejorar.

Unos días después del desastre, el presidente Donald Trump visitó la zona, siendo fuertemente criticado por la superficialidad con la que se tomó esta tragedia, diciendo básicamente que ‘María’ tan solo había causado unas decenas de muertos mientras que en otro país habría causado miles; no presentó plan alguno y a las pocas horas regresó a Washington, dejando en los puertorriqueños una sensación de abandono absoluto.

Miles de familias de esta pequeña isla no han podido disfrutar de los tradicionales platos navideños, eso es algo que ahora se considera un lujo y la prioridad es conseguir la ración bisemanal que otorga el Gobierno local: 24 botellas de agua y una caja con tortillas, verduras enlatadas, cereales y otros productos de primera necesidad.

Este ‘menú’, escaso y repetitivo, no es la único inconveniente con el que tienen que vivir muchos puertorriqueños, quienes también deben enfrentar restricciones energéticas nunca vistas, pues  muchos barrios siguen sin luz y no son pocos los que tienen que cocinar sus alimentos en cocinas públicas con apenas seis quemadores tras esperar una cola con docenas de personas.

El gobernador, Ricardo Roselló, prometió en octubre que para el 15 de diciembre el 95% de la red de electricidad estaría operativa, pero a menos de una semana para finalizar el año, la Autoridad de Energía Eléctrica dice que solo se está generando el 70%  y además no se puede saber de qué forma se está distribuyendo, pues el sistema encargado de realizar esta medida no funciona.

A principios de diciembre, un estudio hecho por ingenieros locales reveló que al menos un 50% de los 3,3 millones de habitantes de la isla carecía de luz y el Cuerpo de Ingenieros Militares de Estados Unidos admitió que “en un escenario optimista”, la electrificación completa no será una realidad hasta mayo de 2018.

Las autoridades responsabilizan de esta demora a la difícil orografía de la isla y a una infraestructura eléctrica muy atrasada tras más de una década de recesión económica, cada vez más habitantes culpan al Gobierno, al que tachan de irresponsable y poco previsor, pues tardaron mucho en activar un protocolo de colaboración con las grandes compañías eléctricas que operan en el territorio continental.

Más de tres meses después del desastre, los puertorriqueños viven esta época de celebración en medio de la desesperación, la furia y la resignación, preguntándose cómo es posible que un país como Estados Unidos haya sido incapaz de restaurar el servicio eléctrico después de tanto tiempo.

Sobre las 9 de la noche, muchos puertorriqueños apagan sus generadores y velas para irse a dormir mucho más temprano de lo que están acostumbrados pero, ¿qué más se puede hacer cuando la oscuridad lo inunda todo?

 

Latin American Post | José María González Alonso

Copy edited by Susana Cicchetto

 

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