#NoComasMasMentiras: contra la obesidad de los niños en Colombia

Red PaPaz pide regular la publicidad de alimentos procesados

contra la obesidad de los niños en Colombia

El tema de la obesidad y padecimiento de enfermedades no transmisoras, como hipertensión o diabetes, ha invadido exponencialmente a Latinoamérica. Las cifras de enfermedades y muertes tanto en niños como en adultos son alarmantes.

La OMS para el año 2014, registró un aumento en la prevalencia de peso u obesidad  a nivel mundial, de  5.7% a 6.7% entre el 2005 y 2012, hasta esa fecha se encontraban registrados 44 millones de niños aproximadamente desde el año 1990. Por otra parte el Frente Parlamentario contra el Hambre (FPH), asevera que el 75% de los latinoamericanos sufre de sobrepeso o son obesos.

En Colombia, la corporación Red PaPaz, bajo el cargo de Carolina Piñeros, ha venido realizando la campaña “No Comas Más Mentiras”, la cual busca promover el cuidado de los niños con los tipos de alimentos que genera daños en su salud. Como propuesta principal se solicita la autorregulación de publicidad de alimentos procesados, puesto que se considera que los niños no están aptos y no tienen el juicio suficiente para tomar decisiones de consumo impulsado por este tipo de anuncios.

Sin embargo, es preciso estimar que existen distintos factores que se relacionan con la problemática. La cuestión se vincula principalmente a las regulaciones de la publicidad, el código colombiano de autorregulación publicitaria especifica en el capítulo séptimo “Los mensajes comerciales y los niños, niñas y adolescentes”, la reglamentación que debe existir para los niños entre 0 a 12 años. Entre las reglas que más intervienen en el tema, se encuentra  el uso debido del lenguaje, imágenes y puntos de venta, la prohibición de estimulación de sobreconsumo o abstenerse a una alimentación saludable, manipular emociones que puedan estimular hábitos excesivos, entre otros.

Otro aspecto esencial es  la presencia y veracidad de los datos nutricionales en los productos y así mismo recalcar el impacto que puede tener en un niño. No obstante, no solo se trata de que sea publicidad engañosa o no, se trata también de imponer una nueva restricción en el que este tipo de difusiones, independientemente de que cumpla con todos los parágrafos, se considere no apta para niños.

Indistintamente del producto, cuando se habla por ejemplo de consumo de tabaco o los contenidos sexuales, de antemano es sabido que los niños no tienen suficiente  edad para conocer los daños que esto podría causar. Por lo tanto, comerciales de tabaco o contenidos de este tipo son transmitidos en los horarios indicados y cumplen con sus regulaciones adecuadas para el público que está en condiciones de verlo. Lo mismo pide la campaña con este tipo de alimentos.

Este tema puede causar ciertas controversias, puesto  que los productos como el alcohol o el tabaco suelen verse aparte y muy diferente a un producto como la comida, dado que este último siempre ha formado parte de la vida y rutina de niños, adolescentes y adultos. Pero las consecuencias que puede causar son igualmente  peligrosas y por lo tanto es necesario considerar un control publicitario para los niños de cierto rango de edad.

Otro factor que se relaciona con  esta problemática recae en la responsabilidad de los padres. No obstante, es preciso reflexionar hasta donde es factible la intervención de ellos en estas temáticas: ¿es realmente necesario censurar este tipo de publicidad sopesando que ya existe un deber por parte de  los padres en la educación alimenticia de sus hijos?

**¿Es realmente necesario censurar este tipo de publicidad sopesando que ya existe un deber por parte de  los padres en la educación alimenticia de sus hijos?**

Si bien es cierto que los padres son los compradores directos de este tipo de alimentos y que asumen la responsabilidad del consumo alimenticio de sus hijos, también es útil resaltar hasta donde llega el derecho de abarcar el público infantil, examinando el inevitable daño que causa el  consumo originado por este tipo de  anuncios. Por esta razón  no se limita solo a la responsabilidad de los padres, igualmente porque es un tema en el cual la diferencia en su educación y el acceso a la información que permite diferenciar un alimento nutritivo de uno que no cumple con los requerimientos, también puede llevar a un mal control en los niños y en su consumo alimenticio.

 

Latin American Post | Juliana Selene Contreras

Copy edited by Laura Rocha Rueda

 

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