La diáspora venezolana: el orgullo de la revolución bonita

Los venezolanos miran hacia sus países vecinos en búsqueda de salvación

Los venezolanos miran hacia sus países vecinos en búsqueda de salvación

La diáspora venezolana: el orgullo de la revolución bonita 

La Real Academia Española define diáspora como "dispersión de grupos humanos que abandonan su lugar de origen". El fenómeno de la diáspora en Venezuela inicia en el 2016. En ese año hombres,  mujeres y familias completas, de diferentes regiones y clases sociales, empezaron a buscar la manera de emigrar para escapar del desabastecimiento de alimentos, medicinas y demás mercancías, de la inflación, la delincuencia y la conflictividad política.

Uno de los principales puntos de salida es la aduana principal de San Antonio del Táchira, frontera con el Departamento Norte de Santander de Colombia y su capital, la ciudad de Cúcuta. Por este punto, según las autoridades del Servicio Administrativo de Migración y Extranjería venezolano (SAME), salen diariamente un aproximado de 2000 venezolanos con rumbos y rutas diferentes.

La epopeya a la que se someten estos viajeros comienza con la solicitud del pasaporte, trámite plagado de corrupción y desatinos. La adquisición de dólares es la limitante más grave. Las divisas se adquieren bien sea en el mercado negro o a través de la subasta DICOM; esta última opción es la más económica pero una suerte de lotería. El puente internacional es testigo del caminar de quienes finalizan el peregrinaje y comienzan la travesía hacia un nuevo horizonte. Para algunos, Colombia es su destino final, ya que a ambos países los une más que una frontera. Muchos otros, deciden viajar más al sur. Ecuador y Perú son la morada elegida. Para otros, el viaje finaliza después de siete días de camino y 300 dólares en pasajes en Santiago de Chile.

Se prevé que para finales del 2017 hayan emigrado de Venezuela aproximadamente 2.500.000 personas desde inicio de 2016, cifra que puede aumentar puesto que la Asamblea Nacional Constituyente parece profundizar y agravar la crisis social, política, económica y cultural del país caribeño. Conscientes de la grave situación, los países del continente abren sus puertas al éxodo vino tinto. Colombia plantea otorgar visa humanitaria a los venezolanos desplazados. El gobierno del Presidente Juan Manuel Santos ya había otorgado la medida de permiso especial de permanencia por hasta dos años. El gobierno de Perú dictó la medida de permiso temporal de permanencia por un año a los inmigrantes venezolanos.

En esta hora menguada por la que atraviesa Venezuela, los venezolanos han dejado atrás su hogar pero han encontrado en otras latitudes, gobiernos e instituciones amigos con los brazos abiertos. La tarea de esos países es encontrar las herramientas necesarias para incluir a los venezolanos desplazados en los programas de empleo, en los sistemas de salud, educación, seguridad social, para que de esta manera ayuden en el progreso y el desarrollo de ese país y no se transformen en un nuevo problema para esas sociedades.

 

Latin American Post | Armando José Garnica Ramírez

Copy edited by Susana Cicchetto

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