La tergiversación del feminismo en la actualidad

El uso incorrecto del término crea ambigüedad sobre su principal propósito: la equidad

La tergiversación del feminismo en la actualidad

No cabe duda que la ideología feminista ha causado controversia desde sus inicios por intentar romper los estereotipos que desdeñan a la mujer. Muchas discusiones son causadas por personas cuyas ideas conservadoras no toleran cambios en una sociedad que en un principio fue ideada para los hombres. Este grupo de personas también incluye a mujeres que, infortunadamente, fueron criadas bajo las ideas y costumbres machistas en su hogar.

Por otro lado, los choques  también se originan por una equívoca interpretación de lo que es, en esencia, el feminismo. Parte de esta tergiversación se debe al mal uso de los contextos y argumentos que logran empañar el verdadero objetivo de este movimiento.

Uno de los principales debates radica en el lenguaje sexista, que según autoras, como Mercedes Bengoechea, no es incluyente para las mujeres. Las activistas de este movimiento afirman que la composición masculina del lenguaje  impulsa cada vez más los estereotipos y la cultura machista. Sin embargo, estos argumentos van más allá de la igualdad y la visualización de la mujer, pues según la RAE, la composición femenina es útil solo cuando el contexto lo exige.

Es comprensible que en cuestiones de cargos y posiciones la estructura  femenina en palabras como Ministra, Presidenta entre otras, deba ser relevante para reconocimiento de las capacidades de la mujer. Asimismo, el uso de este tipo de palabras ayuda a eliminar estereotipos en las que el género femenino se ve minusvalorado, como sucede  en contextos laborales o políticos. Por el contrario, es diferente llevar esta clase de exigencias al extremo cuando no es evidente que las mujeres se hayan visto afectadas. Por ejemplo, en casos como miembros y no “miembras”, integrantes y no “integrantas” o ustedes y no “ustedas”

En su afán de luchar por la igualdad y lo derechos de las mujeres, el feminismo en muchos casos se ha olvidado de las transgresiones que no suceden por cuestión de género si no por problemáticas sociales o económicas. En un artículo de opinión, publicado por el Espectador en el año 2016, el autor recalca la disfuncionalidad de la creación del delito de Feminicidio. Explica que, aunque en una noble causa, lo que resulta en muchas ocasiones es crear impunidad en los delitos, pues si en determinados casos no es posible demostrar que se haya asesinado a una mujer por su condición de serlo, ajustado a esta norma, no tendría validez como delito, no teniendo más remedio que la impunidad para el asesino.

Aunque aún existen muchas discrepancias al respecto y, las mujeres tienen todo el derecho de seguir perseverando, no se debe confundir luchar por la injusticia, sufrida por el género femenino, con la igualdad. Pues se debe trabajar por la injusticia que también afecta al resto de personas con géneros diferentes al femenino.

“Cualquier persona, sin distinción, puede ser feminista, ya sea desde el hogar o como activista. El único requisito para llamarse feminista es querer luchar, de una forma u otra, a favor de los derechos humanos de las mujeres (y en muchos casos, del resto de la población).” Puntualiza la activista de Fundagénero Haydée Méndez.

La deformación de los propósitos de este movimiento se ha vuelto tendencia especialmente en las redes sociales. Muchas veces lo anterior sucede por las malinterpretaciones del discurso feminista, lo que ha impulsado  la utilización de términos despectivos como Feminazi. Según el locutor de radio, Rush Limbaugh, el término no es una descripción del feminismo como tal, es una forma de nombrar el acto donde  la idea de igualdad de  sexos  se corrompe hacia una superioridad femenina y discriminación masculina.

Las redes sociales han facilitado esta confusión en lo que es conocido como el hembrismo. Este es un concepto definido como la discriminación o desprecio hacia los hombres, lo que se representa en actitudes y protestas impulsando las conductas represivas hacia el género masculino. El enfoque actual del feminismo solo está generando anarquía, principalmente en cuanto al uso de las redes sociales por parte de las activistas. Esta situación ha generado un fanatismo y empoderamiento que ya recae en lo inadmisible. En los contenidos social media se ve a menudo constantes críticas irrisorias en nombre de la justicia; últimamente, esto se percibe en los reclamos por poder hacer lo mismo que los hombres sin ser juzgadas, o que los hombres se abstengan de cualquier cosa que ponga en una situación vulnerable a la mujer. Ahora, también existe confusión en relación a la imparcialidad de géneros con distintos actos; a saber, la caballerosidad que demuestra la debilidad en la mujer, el uso de ciertas prendas en lugares públicos por parte de hombres y mujeres, entre otros.

Hay aspectos o acciones que son característicos del hombre, como no pensar tanto en la ropa y ser un poco más abierto en su lenguaje; por otro lado, la mujer es más delicada y cuida en mayor media su apariencia. No obstante, no se debe olvidar seguir luchando por no juzgar a hombres y mujeres si su  actitud, apariencia o lenguaje son diferentes a los que representan la mayoría. Por el contrario, se trata precisamente de acabar con los estereotipos. Este debate debe tener las mismas condiciones tanto para hombres como para mujeres y, de igual forma, ser aplicado en todos los contextos..Cuando se pueda reconocer que hay escenarios en los que es necesario reclamar actos de injusticia, será posible hablar de equidad.

Esto no quiere decir que las mujeres no  hayan enfrentado situaciones en las que son juzgadas y hayan sufrido una gran cantidad de atropellos por su condición; sin embargo, es importante recalcar la relevancia del objetivo por el que se lucha: solucionar el problema de raíz para eliminar aquellos actos que minimizan y victimizan a la mujer. El propósito no es, como sucede en muchos casos, transformar situaciones de violencia y machismo en shows mediáticos. La idea es tratar de solucionar efectivamente hechos que han cobrado la vida y perturbado el bienestar de muchas mujeres.

LatinAmerican Post | Juliana Selene Cotreras

Copy edited by Marcela Peñaloza

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