Corrupción en Colombia: el cáncer del Estado

Más allá del valor económico el costo de la corrupción es mucho más alto, pues es el deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos

Corrupción en Colombia: el cáncer del Estado

La corrupción en Colombia es casi tan vieja como la Nación misma. Sin embargo, hasta hace poco parecía ser un fenómeno aislado, es decir, se predicaba de individuos mas no de instituciones. Hoy en día, estamos frente a un sistema articulado por la corrupción que paradójicamente funciona incluso mejor que el ordenamiento jurídico y político al cual amenaza. Por ello cabe preguntarse ¿cuál es el costo de la corrupción en Colombia?

En lo que va corrido del año se han destapado distintos casos de corrupción; a saber, Odebrech, el “cartel de la toga”, “el cartel de la hemofilia” los paradise papers, entre otros. No obstante, el más alarmante, indignante y vergonzoso es el de la administración de justicia, en el cual se han visto involucrados tres ex magistrados de la Corte Suprema de Justicia: José Leonidas Bustos, Francisco Javier Ricaurte, Camilo Tarquino, el ex fiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno, el ex gobernador de Córdoba Alejandro Lyons, el senador Musa Besalile, e incluso el ex fiscal general de la Nación Eduardo Montealegre. De acuerdo a la investigación, llevada a cabo por la Fiscalía y las declaraciones obtenidas por Moreno, ex magistrados de la Corte han retardado y renunciado a la obligación que les asiste de juzgar a senadores y gobernadores investigados por parapolítica a cambio de dádivas o coimas. Los involucrados han archivado los procesos o proferido fallos a su favor, incurriendo de está manera en el delito de cohecho y concierto para delinquir.

Se preguntará el lector, ¿por qué este es este el caso más alarmante? La respuesta es sencilla, es la primera vez en nuestro largo legado de corrupción que se ven involucrados magistrados de las altas cortes y un fiscal anticorrupción. De la misma manera, se evidencia como en aras de la figura del principio de oportunidad se hace una apología al delito, como la confianza en las instituciones se ha ido degradando hasta perderse por completo. La participación o complicidad, si se quiere, de las entidades de “control” sin mencionar el hecho de que la calidad de servidor público es sinónimo de delincuente. El código penal, el código disciplinario y la Constitución Política no son más que libros inertes y el estatuto anticorrupción una burla y la justicia una dama manoseada.    

La corrupción en la administración de justicia es tal, que se habla de un “cartel ” -término usado comúnmente para referirse a narcotraficantes del talante de Escobar-  de la misma manera se hace alusión a una “clientela” y un modus operandi establecido. Entonces, ¿cuál es el costo de la corrupción en Colombia? Según Transparency Internacional, Colombia está ocupando el puesto 90 entre 176 países evaluados por corrupción. La Contraloría estima que la corrupción cuesta el 4% del PIB anual y que causa la pérdida de alrededor de 50 billones de pesos anuales. Sin embargo, más allá del valor económico el costo de la corrupción es mucho más alto, pues es el deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos, es desangrar a un país, es el fracaso de la institucionalidad, es el ancla al subdesarrollo, es la decadencia del Estado social de derecho, el asentamiento de la corrupción en Colombia como una forma de gobierno y una característica inherente al sistema institucional significa el fin del Estado social de derecho.

 

 

Latin American Post | Ana Camila Montoya Caballero

Copy edited by Laura Rocha Rueda

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