Venezuela: en camino a la obsolescencia

No hay amigos en el libre mercado

Venezuela: en camino a la obsolescencia

Read in English: Venezuela’s path to obsolescence

Antes del siglo XX, Venezuela era una nación estable en Sudamérica cuyas principales exportaciones eran café, ganado, azúcar, tabaco, cuero y caucho. La dirección económica del país cambiaría en 1914 cuando el primer mayor campo petrolero llamado Zumaque-1 fue encontrado.

El auge petrolero en Venezuela empezó cuando Royal Dutch Shell se interesó en el país y mayores pozos fueron encontrados, así inició la agresiva expansión de la industria petrolera en la nación sudamericana.

La cercana relación que sostenía el gobierno venezolano con Estados Unidos resultó crucial en la cercanía de la Primera Guerra Mundial, pues Venezuela se presentó como la primera opción de abastecimiento petrolero para el país norteamericano. Como resultado del naciente idilio comercial entre las naciones americanas, Venezuela renunció a su industria agropecuaria e hizo del petróleo la piedra angular de su economía

Definida por una insostenibilidad rampante, el resto de la historia venezolana hasta el siglo XXI se explicaría por las pujas de poder tras las rentas del petróleo. En ningún punto de la historia intermedia de Venezuela se realizó un esfuerzo sustancial por dejar de depender del crudo como fuente económica.

La llegada de Hugo Chávez al poder aumentó la exposición de la estrategia económica de Venezuela. Bajo el mandato del comandante socialista el gasto público llegó a los niveles más altos de su historia sin generar revuelo en la sociedad pues la mortalidad infantil llegó a su mínimo histórico y el 50% de la población salió de la pobreza de acuerdo a la CIA

El declive del modelo basado en gasto gubernamental se dio en 2015 durante el gobierno de Nicolás Maduro por el choque internacional de los precios del crudo. Atado a la responsabilidad de mantener a sus llaves al poder conformes, el gobierno socialista continúa gastando dinero proveniente de cuentas que no existen pues el valor del suelo venezolano no es el mismo sobre el que se hicieron las cuentas.

Entonces, ¿quién financia la economía venezolana?

El discurso oficial del país sudamericano, desde los días de Hugo Chávez, ha condenado las acciones de Estados Unidos como la fuente principal de todas las falencias regionales de América Latina; dicho discurso resultó legítimo a los preceptos de Rusia, quien, lentamente, asume el rol de guardián del socialismo venezolano.

La acción reciente más significativa respecto al acercamiento entre Venezuela y Rusia se dio de la mano del ministro de agricultura ruso Alexander Tkachov, quien, en septiembre de 2017, anunció el envío de 600,000 toneladas de trigo a Venezuela en una operación que costó $52 millones de dólares y que, lejos de ser una acción humanitaria, revela la cercanía política entre los países.

Reuters reporta que la compañía estatal venezolana PDVESA ha negociado con su paralelo ruso Rosneft la participación en 9 de los mayores proyectos petroleros de Venezuela. El negocio tendría apalancamiento a favor de Rusia pues se estima que dicho gobierno ha entregado un billón de dólares al país latinoamericano para que este no entre en default.

El resultado de un modelo económico insostenible y la falta de interés en cambiarlo fueron la receta que convirtió a Venezuela de la quinta nación más poderosa del mundo al país más violento en la tierra. La lucha de Hugo Chávez por liberar a Venezuela política y económicamente se torna lentamente en una mayor dependencia auto-infringida ante un gobierno impredecible que tomaría con gusto lo que queda de la vencida OPEC.

 

Latin American Post | David Eduardo Rodríguez Acevedo

Copy edited by Susana Cicchetto

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