¿Cómo Rínson López logró romper una tradición futbolística de más de medio siglo?

El colombiano falsificó documentos, se hizo pasar por ecuatoriano y rompió la tradición de El Nacional: tener únicamente jugadores nacionales

Rínson López

Rínson López es, en estos momentos, el nombre más sonado en todo el país de la mitad del mundo. Su nombre es tendencia en Ecuador no porque haya estado en el titular de un famoso periódico en alusión al héroe de la liga de fútbol de este país; por el contrario, López es tendencia porque en toda la nación se pensaba que era ecuatoriano y no lo es. Suena trivial y hasta extraño, pero tiene una explicación: Rínson López pertenecía al único club de fútbol ecuatoriano que compite con jugadores nacidos exclusivamente en el país, el Club Deportivo El Nacional, pero se descubrió que Rínson López no era ecuatoriano, era en realidad colombiano.

El Club Deportivo El Nacional fue fundado en 1960 bajo el nombre de “Club Mariscal Sucre”, pero no fue sino hasta 1964 que debutó en la Serie A de Ecuador con el nombre con el que se le conoce actualmente. Desde entonces El Nacional, que juega en Quito, adoptó la regla de contratar únicamente a jugadores exclusivamente ecuatorianos. Esta condición se debe tal vez al patriotismo vivo de sus socios mayoritarios: las Fuerzas Armadas del Ecuador. Dicha tradición se arraigó al club desde su fundación y perduró por más de 50 años, pero a finales del 2017 tuvo final, y de la forma más caricaturesca o vil, según se le vea.

Rínson López había jugado en numerosos equipos de Ecuador desde que debutó profesionalmente, por lo que había ganado reconocimiento a lo largo y ancho del país. El reconocimiento se debía a su destreza, habilidad de juego y por cambiar de equipos con frecuencia. López salió de Aucas Sub-20 en 2009, pasó al Macará, luego fue al Pelipeo SC, para después ir al Espoli, siendo transferido al Juventud Independiente Tabacundo. Finalmente, el jugador aterrizó en el Club Deportivo El Nacional en febrero de 2016. Siempre jugó en Ecuador, por lo que todos pensaban que era un compatriota más que se dedicaba a jugar al fútbol. Todos lo podían comprobar, porque la ficha del jugador que tenía la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) decía que López había nacido el 22 de octubre de 1987 en Quito, Ecuador.

Hasta ese punto de la historia todo parecía normal, pero a finales de 2017 tomó un giro rocambolesco: se descubrió que Rínson López había falsificado documentación para poder pertenecer más fácilmente a los equipos ecuatorianos en los que jugó. Rínson tiene 30 años y arribó a Ecuador desde los 17 años para hacerse una vida en torno al deporte rey, pero las formas que encontró para abrirse paso no fueron las mejores. Sin embargo, el futbolista muestra arrepentimiento: "Quiero pedirle disculpas a todo el Ecuador y a El Nacional porque desde los 17 años vine a Ecuador a trabajar. Habían personas que me querían ayudar pero me ayudaron de la manera incorrecta, me sacaron ese documento y ahora me doy cuenta que podía nacionalizarme tranquilamente", afirmó López en entrevista concedida a la radio Área Deportiva.

Después del escándalo la FEF anunció una sanción de 6 meses para Rínson López por adulteración de identidad, y el presidente del Club, Tito Manjarrez, decidió despedir a López del equipo que creyó ciegamente en él y en su procedencia. "Rínson López tiene un asunto complicado con su identidad. Es una persona incomparable, pero cometió un error y los errores se pagan. Lo lamentamos muchísimo, no puede seguir en el club", sostuvo Manjarrez en diálogo con Radio la Red.

El Club Deportivo El Nacional ha visto a finales del 2017 cómo su admirable tradición ha sido arruinada, una tradición poco usual en el mundo del fútbol y que al club de “Los Puros Criollos” de Ecuador le ha durado 57 largos años. Rínson López pasará a la historia de Ecuador y de El Nacional como aquel futbolista de buenas condiciones que recorrió el país mostrando su talento, pero que al mentir sobre su nacionalidad rompió la esencia de un club. Un colombiano fingiendo ser ecuatoriano, un paisano disfrazado que hizo añicos una tradición de más de medio siglo.

Latin American Post | Javier Aldana

Copy edited by Marcela Peñaloza

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